Hubo un momento (que aún se practica ocasionalmente) en que la publicidad se acercaba a los famosos y les hacía participar en mil y un historias (habitualmente bajo cuantiosas sumas de dinero), para que la gente quisiera emular al famoso consumiendo el mismo producto.
Paralelamente, para presentar un producto al público se invitaba a gente “de la calle” a probarlo, ya fuera un preestreno de una película, una cata privada, unas muestras… normalmente bajo el filtro de un concurso previo (con lo que se conseguía una publicidad adicional).
Leer mas »



